A primeros de febrero, como la poderosa había vaticinado en sus visiones de septiembre, el mundo se estremeció
A primeros de febrero, como la poderosa había vaticinado en sus visiones de septiembre, el mundo se estremeció. Las antiguas leyendas de los pueblos nórdicos, que hablaban de un invierno eterno cobraban vida. Los dos lóbulos del vórtice polar, como gigantescas alas de un ave oscura, se desgarraron , arrojando su gélido aliento sobre el planeta. Sobre América, una capa de hielo se extendió implacable, mientras que en Europa , la nieve caía sin cesar, cubriendo ciudades y campos con un manto blanco y silencioso. Anya, la joven sacerdotisa que había escuchado la profecía de la poderosa, observaba desde la cima de la montaña sagrada cómo el mundo se transformaba. Sus ojos, llenos de determinación, se clavaron en el horizonte . Sabía que esta era solo el comienzo. Un nuevo orden mundial estaba naciendo, y ella debía encontrar la manera de guiar a su pueblo hacia un futuro de esperanza Maneli2