martes, 22 de julio de 2014

LA VIDA ES UN ESPEJO¡¡

. Si aprendes a observarte en ellas, podrás percibir qué parte de ti estás reconociendo en el otro.
Obsérvate Cuando sientes que alguien “te hace algo” y reaccionas emocionalmente . tu reacción indica que se trata de una proyección, algo que te haces a ti mismo, te estás “re-conociendo” en alguien, en una situación determinada. Tu reacción automática reproduce un patrón aprendido que aplicas involuntariamente.
Describe el patrón El siguiente paso es reconocerlo en ti. Siéntate y describe con todo lujo de detalles la actitud que te causa reacción emocional. Describe qué hace esa persona, cuándo lo hace, cómo se comporta contigo, y sobre todo cómo te hace sentir a ti esa actitud. Si tu reacción es negativa significa que una parte de ti hace algo que no te gusta y otra reacciona en contra, y por lo tanto tienes un conflicto interno por reconocer y solucionar. Si tu reacción es positiva significa que tu reflejo muestra una parte que te gusta de ti mismo, de la que no eres consciente. Tienes una virtud interna sin reconocer, algo positivo y que aprecias de ti mismo.
Reconócete No se puede transformar nada que previamente uno no reconoce. Tanto si la proyección es positiva como negativa, has de aceptar esa parte tuya. Lo que ves en el exterior no es mas que una representación de las ideas y actitudes que albergas sobre ti y el mundo. Si es positiva podrás buscar esa virtud que admiras de alguien, descubrirla en ti para ejercitarla consciente-mente. Si es negativa podrás descubrir que eso que no te gusta en los demás tampoco te gusta en ti, y aprender a cultivar la cualidad contraria y transformarte.
¿Se lo haces a los demás?¿Dónde haces tú lo mismo? ¿A quién? ¿En que momentos? ¿Por qué lo haces?. Te darás cuenta que lo que recibes del exterior es reflejo de lo que tu das, a ésa o a otra persona. Por ejemplo, ¿sueles desconfiar de quien desconfía de ti, o confiar en quien confía en ti?. Uno sólo es libre cuando no le afecta delante de quien esté, su actitud es resultado de una elección y no de una reacción automática demasiado dependiente del entorno.
¿ Te lo haces a ti mismo?Todo eso que “haces” a los demás, en realidad no es más que un reflejo de lo que “te haces” a ti mismo. Por ejemplo, si te molesta que te critiquen, es muy posible que no sólo critiques a los demás, sino también a ti mismo, y a veces de forma desmedida o injusta. Identificas los momentos que haces eso contigo. El cambio real está en modificar esa actitud, si tu no estás esa dinámica, no habrá de que preocuparse, no te afectará que te critiquen o no.
Habla con tu proyección En el siguiente paso podrías contestar a las siguientes preguntas: ¿Qué crees que tendría que cambiar esa persona para quedar tu satisfecho? ¿Cómo crees que tendría que actuar? ¿Cómo te gustaría que te tratara?. Toma bolígrafo y papel y descríbelo con todo lujo de detalles. Pero no es para que se lo digas al otro, sino para que trabajes contigo. Se trata de transformar tu propia actitud, aprovechando lo que te dice tu proyección.
Aplícate el cuento has descubierto algo en alguien y has reconocido que ese algo también está en ti. ahora se trata de que te apliques a ti y tu actitud el mismo cuento que le recomiendas a tu proyección. Conviértete en eso que deseas ver en los demás, emplea tu energía en cambiarte a ti, y no en tratar de cambiar al otro . Tu sabes lo que te haría feliz recibir de los demás, empieza por dártelo a ti mismo. En la medida en que aprendas a transformar tu interior, irás encontrando la manera de hacer lo mismo en el exterior.

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