miércoles, 15 de mayo de 2013

OMO CONECTARTE CON TU ELEMENTAL.. (CONOCIMIENTO ANCESTRAL) por F.LUNDSTEDT






No fue sino hasta el verano del año 2000, que tuve la oportunidad de emprender un viaje por todo el Norte Chico, esta área comprende desde el límite norte de la Quinta región hasta el límite sur de la Tercera Región, en la zona Centro Norte de Chile. En esta travesía llegué al Valle del Encanto, sitio arqueológico ubicado al oeste de la ciudad de Ovalle. En ese lugar comenzó la más increíble de todas mis experiencias.

En un momento especial apareció a mis pies un gnomo de rasgos aborígenes, muy distinto de los que veía en mi niñez, de unos treinta centímetros, el cabello largo, amarillo y pajoso, la piel morenita y un rostro feliz y gentil. Usaba pantaloncillos a la rodilla y sandalias. Llevaba un pequeño bongó por lo cual lo llamé Bonguito. Su nombre verdadero, así como el de todos los gnomos, jamás podré revelarlo por una cuestión de
frecuencias vibratorias entre un plano y otro. De todas formas es impronunciable.

Me recordó quién soy, y qué vengo a hacer a este planeta. Cuando me habitué a oírlo me dijo:
Hace cuatro mil años viviste en este lugar. Eras un chamán Molle y tú me ayudaste a evolucionar hacia otros niveles. Ahora como ves, estoy iluminado y te vengo a ayudar a ti-

Realmente esto me parecía inaudito, fuera de toda lógica, pero conforme fui integrando el conocimiento a la experiencia empecé a recordar los sucesos de mi niñez. Así pasamos una semana juntos. Quince días después volví y me presentó a la Kuku Camuria´muley (eclipse de luna en Kunza, el idioma Lickanantay) la ancianita más dulce que jamás haya visto.

Camuria´muley hablaba recitado. Mas adelante incluiré sus enseñanzas. Entonces volví al valle dos o tres veces por año y acampaba por una semana. Libreta en mano tome nota de lo que Bonguito me explicaba y tuve experiencias realmente epifánicas. Luego, ya no fue necesario que volviera al valle pues Bonguito se adaptó a la ciudad y me empezó a visitar.

En realidad, la comprensión de la ubicuidad y el desplazamiento incorpóreo me permitió estar en contacto con él. Pero no se fatiguen, es tan simple como imaginar que lo haces, y está sucediendo.

A continuación los extractos de las conversaciones con este pequeño gran ser elemental.

El silencio
Para acercar a un ser elemental y poder verlo se necesita Silencio.

Antes de ver a Bonguito después de 4 mil años lo primero que dijo fue que silenciara la mente. Se refería a que no tratara de buscar explicación a lo que estaba pasando. El ruido mental que produce el intelecto es verdaderamente una nube gris en la cabeza, un manchón difuso que repele a los seres elementales. En ese instante fue fácil, le dije a mi mente ¡silencio! Y apareció ante mis ojos su menudita y gentil figura.

Pero es realmente algo complicado. Dificilísimo, pero no imposible. En verdad la mente no se silencia, es tu ser esencial el que toma el control y entonces dejas de oír, porque hacer silencio en la mente es mover una montaña.

Los seres elementales emiten sonidos, yo los describo como sonidos chiquititos, chasquidos o murmullos diminutos. Es una voz pequeña. Pero es por la percepción que tenemos del aparato de voz y el órgano auditivo de nuestro templo (el cuerpo).

Verdaderamente ellos no hablan, no tienen dialecto conocido. Se comunican colectivamente entre ellos y con Todo. Es lo que llamamos telepatía, dice Bonguito.

Aunque yo los he oído cantando en sincronía, conversando y riendo en pomposas fiestas y tocando todo tipo de instrumentos.La verdad es que por medio de la Telepatía, o como quieras llamarle, es como nos comunicaremos todos. Y los gnomos hablan el idioma de quien pueda escucharlos. Por eso me gusta decir que Bonguito conoce todos los dialectos humanos que han existido y que existen.

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