domingo, 17 de marzo de 2013

Parábola del eco


Un niño paseaba por la montaña con su papá.
En un descuido tropezó con una roca y gritó ¡Ay!.
De inmediato a lo lejos escuchó una voz que gritaba ¡Ay! ¡Ay!
Con curiosidad el niño pregunta:
- ¿Quién está ahí?
y sin tardanza la voz le dice:
- ¿Quién está ahí?
El niño, ahora enojado porque la voz está repitiendo su pregunta, grita:
- ¡Cobardeeeee!
y la voz responde en seguida:
- ¡Cobardeeeee!
El niño, que está fuera de si, mira a su padre y le pregunta:
- ¿Quién es?
- ¿De dónde sale esta voz, papa?
El padre sonriendo le dice:
- Presta atención hijo.
Entonces se vuelve hacia la montaña y haciendo bocina con las manos grita:
- ¡Te admiroooo!
Y la voz regresa diciendo:
- ¡Te admiroooo!
Y
El niño observa al padre curioso pero sin entender que pasa, y el padre le explica:
- Mira hijo, lo que has oído han sido tus mismas palabras.
- La montaña las ha devuelto.
- Se llama el eco
- La vida funciona como este eco de la montaña.
- Te devuelve todo lo que dices y haces.
Y el niño, ya calmado, pregunta a su padre:
- No entiendo.
- ¿Me lo explicas, papá?
El padre sigue explicando a su hijo con mucho amor:
- Tu vida es un reflejo de lo que tú haces.
- Si deseas más amor, crea más amor a tu alrededor.
- Si deseas una sonrisa y alegría, da una sonrisa a aquellos que conoces.
- Si deseas que las otras personas sean justo contigo, trata a los demás justamente.
- La vida te dará de regreso lo que tú le hayas dado.
El niño mira a los ojos de su papá y le responde:
- ¡Ahhh! Entiendo … tal como el eco de la montaña.
Y corre hacia su padre y le abraza con mucho amor.

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