martes, 14 de febrero de 2012

Un día, un hombre corrió hacia Sócrates diciendo: “¡Tengo noticias para usted!”.
Sócrates levantó su mano para detener al entusiasmado hombre.
“Primero déjeme preguntarle tres cosas”, dijo Sócrates.
“Ah, umm, bueno”, dijo el hombre.
“¿Las noticias que está usted a punto de decirme son algo que usted sabe personalmente que son ciertas?”
“Bueno, no”, contestó el hombre. “Aunque lo oí de una buena fuente.”
“Entonces pasemos a la segunda pregunta”, dijo Sócrates. “¿Las noticias que quiere decirme son sobre alguien que usted conoce personalmente?”
“Bueno, no”, dijo el hombre. “Pero creo que usted conoce a la persona.”
“Ya veo”, dijo Sócrates. “Entonces déjeme hacerle mi pregunta final. ¿Estas noticias son positivas o negativas?”
“Bueno, son negativas.”
“Déjeme ver”, dijo el sabio Sócrates. “Usted quiere contarme algunas noticias que no sabe personalmente que sean ciertas, sobre alguien que usted no conoce en absoluto, y que además son negativas.”
“Bueno, suena mal cuando usted lo pone así.”
“Entonces creo que no quiero saberlo”, dijo Sócrates


¿Dónde estás tus pensamientos?
¿Dónde está tu conversación?
Tus respuestas se convertirán en el trampolín para llevarte al siguiente paso.

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